Responsabilidades compartidas
Artículo de Opinión
La última derrota del Valencia en Mestalla, ante la Real Sociedad, escuece y mucho entre la afición valencianista. Muchas son las direcciones donde se ha dirigido el dedo acusador de la afición. Las rotaciones de Unai Emery en el once inicial respecto al último partido disputado en Copa y la indolencia y el conformismo de los jugadores durante los 90 minutos, antes y después de ir con un resultado adverso, son las causas más interpretadas por la defraudada afición valencianista. En qué medida ha influido la una y la otra es de libre interpretación para cada valencianista. Yo, personalmente, me quedo, como causa más influyente, con la actitud de los jugadores.
La última derrota del Valencia en Mestalla, ante la Real Sociedad, escuece y mucho entre la afición valencianista. Muchas son las direcciones donde se ha dirigido el dedo acusador de la afición. Las rotaciones de Unai Emery en el once inicial respecto al último partido disputado en Copa y la indolencia y el conformismo de los jugadores durante los 90 minutos, antes y después de ir con un resultado adverso, son las causas más interpretadas por la defraudada afición valencianista. En qué medida ha influido la una y la otra es de libre interpretación para cada valencianista. Yo, personalmente, me quedo, como causa más influyente, con la actitud de los jugadores.
Todo
esto aderezado con el trasfondo de una competición nada competitiva
para el Valencia, como es la Liga, hace que la afición valencianista
tenga que sufrir en su casa esperpentos como el vivido. Este Valencia
tiene grabado a fuego en su ADN el estar acomodado en la tercera
plaza y administra esfuerzos para seguir siendo eternamente tercero.
Interpreta como una quimera escalar o simplemente acercarse a
cualquier otro puesto que no sea el tercero y no lucha para ello. Por
otro lado, hace los deberes mínimamente para no sentir la presión
del cuarto clasificado.
Otro
aspecto que no hay que dejar pasar por alto es el bajo rendimiento
competitivo que están ofreciendo ciertos jugadores que parten como
suplentes y desperdician una y otra vez las enésimas oportunidades
que les da el entrenador, ofreciendo un bajo o nulo rendimiento para
el equipo. Tal vez, el fondo de armario que creíamos que tenía el
equipo en pretemporada se mitificó demasiado si lo comparamos con la
realidad que estamos viviendo.
Unai
Emery, un hombre “excesivamente” de club, en la rueda de prensa
post partido ante la Real Sociedad tuvo la oportunidad perfecta para
salirse de su guión establecido y sacudir gran parte de la presión
que lleva constantemente sobre sus espaldas en dirección a los que
salen al campo. Un sobreproteccionismo hacia los jugadores no es
positivo ni para él mismo, ni para el equipo. Cada uno tiene que
soportar la presión que causan sus actos. Mientras que Emery absorba
toda esa presión, los que hacen rodar el balón salen de rositas e
indemnes de la derrota. Aunque realmente, cierto sector del
valencianismo, con una visión menos simplista, ya empieza a ver más
allá del tópico típico de quedarse únicamente con el entrenador
como máximo responsable de las derrotas del equipo.
Lo que
está claro es que la ilusión del valencianismo entre todos la
mataron y ella sola se murió. Da igual que seas emerista o
antiemerista, albeldista o antialbeldista... si eres valencianista,
derrotas como la de la Real afectan mucho y por igual.
Autor | @ToniGrinon
Foto | superdeporte.es J. M. LÓPEZ / R. N. CATALUÑA
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2 comentarios:
Este es el concepto de Emery de ir "a full". ¡La madre que lo matriculó!.
8:00 PMUnai y jugadores aparte, lo que está resultando evidente es que el trabajo de Braulio no fue bueno, el fichaje de Parejo es un fracaso completo, dejar ir a Isco fue un error muy lamentable, y si sumamos a Piatti, otro fracaso en toda regla si la providencia no lo remedia, mucho tendrá que afinar para fichar y acertar.
9:00 AMPublicar un comentario en la entrada