11 de diciembre de 2011

Algo difícil de explicar



El partido del Valencia ante el Betis, por encima de ser un partido más de nuestra Liga, era una declaración de intenciones. Si el Valencia ganaba, miraba hacia arriba y se mantenía agazapado a 4 puntos de los primeros de la Liga. En cambio, si perdía, ponía muchos puntos con la cabeza de la Liga (7 puntos) y se desplomaba a la liga de los mortales a un punto del Levante.

Por encima de la derrota ante el Betis, hay que resaltar cómo y cuándo se ha producido. Todo ha ocurrido de esa forma que irrita y enerva al valencianismo, de remontada del equipo rival y en un momento crucial en la Liga para el Valencia, después de una dolorosa derrota europea.

El varapalo de la eliminación del equipo de la Champions League para jugar la Europa League no es excusa, un equipo que quiere estar en la élite del fútbol tiene que mostrar su fortaleza mental para rehacerse en momentos adversos. Los agravios comparativos producidos en los presupuestos de nuestra Liga tampoco son excusa cuando te enfrentas a un rival de menor entidad, “económicamente” hablando. Y así sucesivamente se va desmoronando toda argumentación que pueda justificar lo más mínimo una derrota improcedente para el Valencia.

La historia se repite y llueve sobre mojado. El equipo sufre, una y otra vez, una crisis de identidad y de resultados en momentos determinantes y cruciales, defraudando constantemente a su afición y sin llegar a dar ese salto de calidad que se le presupone.

En los últimos cuatro años que Emery se ha sentado en el banquillo del Valencia, las caras de la plantilla han cambiado, pero la historia se repite de forma cíclica, temporada tras temporada. Independientemente de que el ciclo de Unai Emery haya finalizado en la presente temporada o, incluso, para muchos finalizó la temporada pasada, los jugadores de la plantilla tienen que ser conscientes de en qué equipo juegan y qué futuro quieren. En el Valencia tienen la posibilidad de demostrar si quieren estar en la élite del fútbol y si tienen “hambre” de fútbol, o por el contrario, desmoronarse en los próximos años por los diversos equipos de la parte baja de la Liga. El éxito individual de los integrantes de la plantilla será el éxito colectivo del equipo, muchos jugadores no son conscientes de ello.

Cuando un entrenador cumple el mismo guión de resultados, temporada tras temporada, cuando hay jugadores que aún estamos esperando que den el salto de calidad que se les presupone, cuando la irregularidad en su juego se apodera en otros jugadores y, tal vez lo más importante, cuando el equipo carece de líderes de forma individual (salvo honrosas excepciones) y de casta, oficio, garra... de forma colectiva es muy difícil dar la cara en los momentos determinantes, aunque sea algo difícil de explicar y más duro de sufrir como aficionado.

Foto | superdeporte.es
Autor | @ToniGrinon
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1 comentarios:

Lobo dijo...

Se dice que mantiene el nivel a pesar de las ventas de estrellas, pero qué nivel? Terceros de esta liga tan mediocre? Ridículo tras ridículo en Champions? Incluso en Copa? Yo estoy harto, espero que venga de una vez un entrenador de verdad, con experiencia y mando en plaza.

3:49 PM
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