Errores pasados, incógnitas futuras
A principios del mes de septiembre, el Valencia se enfrentaba a un calendario complicado y decisivo para sus aspiraciones en Liga y en Champions League. Una vez disputado su Tourmalet particular, se podría decir que el equipo aprueba por la mínima y mantiene todas las incógnitas del mundo sobre cuál será su sitio en la liga doméstica y cuáles sus aspiraciones en la competición europea.
Los
encuentros disputados en ambas competiciones han tenido luces y
sombras. Ante el Atlético de Madrid y el Sporting de Gijón se
hicieron los deberes. En cambio, los dos encuentros que actualmente
están marcando el futuro del equipo son el empate ante el Genk y la
derrota ante el Sevilla. El empate ante el Genk está marcando y
complicando la clasificación del equipo a la siguiente fase en la
Champions League. El empate ante el
Chelsea es un gran resultado pero no lo suficiente para enmendar el
inesperado empate ante el que será, posiblemente, el rival más
débil de grupo. Por otro lado, la dolorosa derrota ante el
Sevilla hace que el equipo pierda el liderato, algo anecdótico, y
que se desenganche de los puesto de cabeza de la clasificación. Esta
derrota desmerece, en cuanto a la clasificación no en cuanto al
juego, el brillante empate ante el Barcelona.
Ambos
encuentros, con sus respectivos resultados, hacen que el equipo no
tenga margen de error en ambas competiciones y aunque el calendario
se relaja para los de Emery, partidos,
que en otra situación serían prácticamente intrascendentes, se
pueden convertir en ser una verdadera final.
De
momento tendremos que marcar en rojo los dos encuentros que jugará
el Valencia ante el Leverkusen, casi con toda seguridad serán
claves. Por otro lado en la Liga, una carrera de fondo y de largo
recorrido, se tiene que sumar de tres en tres. Octubre puede ser un
mes idóneo para ello.
Las
claves para conseguir los buenos propósitos que se le desean al
Valencia están, evidentemente, en los jugadores y en el entrenador.
Hay un grupo de jugadores que se les espera más de lo mostrado
actualmente y que son decisivos para que el equipo muestre ese plus
que le hace falta. Además de una carencia generalizada de carácter,
raza y oficio en momentos claves, ese plus que tan buen resultado dio
al Valencia en la época de bonanza. Otro aspecto a destacar es la "Soldadodependencia" que está sufriendo el equipo en este inicio de temporada.
En mayor
medida, Piatti, Parejo y Tino Costa están actualmente por debajo del
nivel del equipo y, teniendo en cuenta que tienen capacidad para
ello, sus aportaciones son necesarias para poder usar ese fondo de
armario que se le presupone al equipo. A
otros jugadores ya los conocemos y su capacidad para el cambio
es muy limitada, como es el caso de Miguel y Bruno. Por otro lado,
las carencias defensivas y las virtudes ofensivas de Mathieu son las
que son y difíciles de cambiar.
En menor
medida, Banega, Pablo, Aduriz, Canales y Jonas han realizado grandes
encuentros pero de forma intermitente e irregular, tienen que
conseguir esa regularidad, sobre todo cuando el equipo más lo
necesita.
En
positivo, si hubiera que destacar a un jugador, por su regularidad y
por el nivel aportado, sería Rami, sin olvidarnos de su pareja Ruiz,
los porteros Alves y Guaita, al killer del equipo Soldado y al de la
Pobla Llarga, por su labor tan poco vistosa pero tan necesaria en el
equipo.
Por
último, nuestro entrenador, tan machacado de manera justa e injusta,
de manera simultánea, en Valencia, y tan valorado por voces
autorizadas como Benítez, Guardiola o Villas Boas.
Algunas
de sus decisiones no son entendidas y comprendidas por el resto de
los mortales del valencianismo aunque, según parece, sí son
entendidas por entrenadores de élite. Lo que es evidente es que
influyen de manera clara y decisiva en el juego del equipo. Mucho se
le criticó en los planteamientos que realizó ante el Genk y ante el
Sevilla, planteamientos que para ser sinceros sí dieron resultado
ante otros equipos de entidad. En contra posición, mucho se le
ensalzó con el planteamiento que realizó ante el Barça. Esa
dualidad, producto de los “ataques de entrenador”, capaz de lo
mejor y de lo peor, es lo que enerva a cierto sector del
valencianismo. El entrenador del Valencia tiene que ser egoísta y
poner siempre a los mejores, aunque los mejores siempre sean los
mismos, dejarse de rotaciones solidarias con determinados jugadores
que no le responden en el terreno de juego y le dejan en evidencia.
Huir de las estridencias, tanto en alineaciones como en sistemas.
Resumiendo, intentar no ser noticia para determinado sector que le
espera con la guadaña.
Sea como
sea, el Valencia es dueño de su destino en los próximos meses, el
mayor enemigo del equipo es el propio equipo, por lo que corrigiendo
ciertos aspectos negativos puede ser más competitivo tal y como ya
lo ha demostrado.
Foto | valenciacf.com
Autor | @ToniGrinon
Blog | @chedigitalblog Facebook




1 comentarios:
A mi siempre me da la impresión que a Emery se le elogia por comodidad, porque es lo más fácil y además no compromete a nada, y no porque realmente se lo crean. Y también porque siempre es mejor dorar un poco la pildora al equipo que enfrentas que decir que es una castaña que no le gana a nadie, o que el entrenador es un mediocre. Imaginas cómo estará más motivado el equipo rival? Por eso todos los entrenadores sin excepción, se enfrenten al equipo que sea, aunque sea al Vitigudino, dicen que es un partido dificil, que hay que tener en cuenta al rival,que van a tener que hacer todo muy bien para ganar y que el entrenador está haciendo un gran trabajo. Son declaraciones standard, convencionalismos en el fondo.
9:25 PMPublicar un comentario en la entrada