29 de septiembre de 2011

Errores pasados, incógnitas futuras




A principios del mes de septiembre, el Valencia se enfrentaba a un calendario complicado y decisivo para sus aspiraciones en Liga y en Champions League. Una vez disputado su Tourmalet particular, se podría decir que el equipo aprueba por la mínima y mantiene todas las incógnitas del mundo sobre cuál será su sitio en la liga doméstica y cuáles sus aspiraciones en la competición europea.

Los encuentros disputados en ambas competiciones han tenido luces y sombras. Ante el Atlético de Madrid y el Sporting de Gijón se hicieron los deberes. En cambio, los dos encuentros que actualmente están marcando el futuro del equipo son el empate ante el Genk y la derrota ante el Sevilla. El empate ante el Genk está marcando y complicando la clasificación del equipo a la siguiente fase en la Champions League. El empate ante el Chelsea es un gran resultado pero no lo suficiente para enmendar el inesperado empate ante el que será, posiblemente, el rival más débil de grupo. Por otro lado, la dolorosa derrota ante el Sevilla hace que el equipo pierda el liderato, algo anecdótico, y que se desenganche de los puesto de cabeza de la clasificación. Esta derrota desmerece, en cuanto a la clasificación no en cuanto al juego, el brillante empate ante el Barcelona.

Ambos encuentros, con sus respectivos resultados, hacen que el equipo no tenga margen de error en ambas competiciones y aunque el calendario se relaja para los de Emery, partidos, que en otra situación serían prácticamente intrascendentes, se pueden convertir en ser una verdadera final.

De momento tendremos que marcar en rojo los dos encuentros que jugará el Valencia ante el Leverkusen, casi con toda seguridad serán claves. Por otro lado en la Liga, una carrera de fondo y de largo recorrido, se tiene que sumar de tres en tres. Octubre puede ser un mes idóneo para ello.

Las claves para conseguir los buenos propósitos que se le desean al Valencia están, evidentemente, en los jugadores y en el entrenador. Hay un grupo de jugadores que se les espera más de lo mostrado actualmente y que son decisivos para que el equipo muestre ese plus que le hace falta. Además de una carencia generalizada de carácter, raza y oficio en momentos claves, ese plus que tan buen resultado dio al Valencia en la época de bonanza. Otro aspecto a destacar es la "Soldadodependencia" que está sufriendo el equipo en este inicio de temporada.
En mayor medida, Piatti, Parejo y Tino Costa están actualmente por debajo del nivel del equipo y, teniendo en cuenta que tienen capacidad para ello, sus aportaciones son necesarias para poder usar ese fondo de armario que se le presupone al equipo. A otros jugadores ya los conocemos y su capacidad para el cambio es muy limitada, como es el caso de Miguel y Bruno. Por otro lado, las carencias defensivas y las virtudes ofensivas de Mathieu son las que son y difíciles de cambiar.
En menor medida, Banega, Pablo, Aduriz, Canales y Jonas han realizado grandes encuentros pero de forma intermitente e irregular, tienen que conseguir esa regularidad, sobre todo cuando el equipo más lo necesita.
En positivo, si hubiera que destacar a un jugador, por su regularidad y por el nivel aportado, sería Rami, sin olvidarnos de su pareja Ruiz, los porteros Alves y Guaita, al killer del equipo Soldado y al de la Pobla Llarga, por su labor tan poco vistosa pero tan necesaria en el equipo.

Por último, nuestro entrenador, tan machacado de manera justa e injusta, de manera simultánea, en Valencia, y tan valorado por voces autorizadas como Benítez, Guardiola o Villas Boas.
Algunas de sus decisiones no son entendidas y comprendidas por el resto de los mortales del valencianismo aunque, según parece, sí son entendidas por entrenadores de élite. Lo que es evidente es que influyen de manera clara y decisiva en el juego del equipo. Mucho se le criticó en los planteamientos que realizó ante el Genk y ante el Sevilla, planteamientos que para ser sinceros sí dieron resultado ante otros equipos de entidad. En contra posición, mucho se le ensalzó con el planteamiento que realizó ante el Barça. Esa dualidad, producto de los “ataques de entrenador”, capaz de lo mejor y de lo peor, es lo que enerva a cierto sector del valencianismo. El entrenador del Valencia tiene que ser egoísta y poner siempre a los mejores, aunque los mejores siempre sean los mismos, dejarse de rotaciones solidarias con determinados jugadores que no le responden en el terreno de juego y le dejan en evidencia. Huir de las estridencias, tanto en alineaciones como en sistemas. Resumiendo, intentar no ser noticia para determinado sector que le espera con la guadaña.

Sea como sea, el Valencia es dueño de su destino en los próximos meses, el mayor enemigo del equipo es el propio equipo, por lo que corrigiendo ciertos aspectos negativos puede ser más competitivo tal y como ya lo ha demostrado. 

Foto | valenciacf.com

Autor | @ToniGrinon
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1 comentarios:

Lobo dijo...

A mi siempre me da la impresión que a Emery se le elogia por comodidad, porque es lo más fácil y además no compromete a nada, y no porque realmente se lo crean. Y también porque siempre es mejor dorar un poco la pildora al equipo que enfrentas que decir que es una castaña que no le gana a nadie, o que el entrenador es un mediocre. Imaginas cómo estará más motivado el equipo rival? Por eso todos los entrenadores sin excepción, se enfrenten al equipo que sea, aunque sea al Vitigudino, dicen que es un partido dificil, que hay que tener en cuenta al rival,que van a tener que hacer todo muy bien para ganar y que el entrenador está haciendo un gran trabajo. Son declaraciones standard, convencionalismos en el fondo.

9:25 PM
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