Jugar con fuego
Un nuevo triunfo del Valencia agónico y muchas dudas que resolver.
El Valencia ha ganado un partido complicado ante un Málaga que con nueve jugadores nunca renunció a sus principios. El excesivo sufrimiento del equipo ya genera preocupaciones.
El nuevo triunfo valencianista más que alegrías provoca un sinfín de problemas que deberán solucionarse a la brevedad si se quiere conservar el puesto de privilegio que se ostenta en la liga. La bipolaridad del Valencia separa las aguas de manera extraña: arriba el equipo es fuerte y tiene gol, atrás la defensa hace agua por donde se mire.
El frío en Mestalla se dejó notar muy pronto. Málaga comenzó el partido con todas sus fuerzas y rápidamente creó peligro. Rondón avisó al minuto y concretó más tarde cuando apareció totalmente solo. Primer error de una defensa que dormía plácidamente.
A los quince minutos todo cambió y la suerte favoreció al Valencia. El argentino Demichelis fue expulsado tras un penalti clarísimo a Mata. El gol permitió poner todo en su lugar para empezar otra vez.
La superioridad numérica sirvió para el hacer crecer al Valencia. Málaga no perdió la calma y jugó al contragolpe.
La rapidez de los malagueños provocó en la defensa ché desajustes que ya son habituales. Guaita una vez más tuvo que lucir tipo.
Rondón apareció y dejó otro regalito y más dudas defensivas. Hasta aquí la falta de movilidad y la poca inteligencia para romper con el juego cerrado del Málaga anularon al equipo.
La carencia de asociación y la lentitud mental convirtieron al Valencia en un equipo de fácil lectura. Los silbidos aparecieron y las sombras dijeron presente.
El descanso sirvió para que el entrenador hiciera ingresar a Soldado y a Ever quienes serían dos piezas fundamentales para la remontada.
El Valencia salió a arrollar y a acosar al rival. Ese esfuerzo tuvo recompensa con el gol de Soldado y el apoyo de Pablo quien engañó a la defensa y de Ever en la construcción.
Málaga ante esta situación desfavorable se defendió como pudo hasta que llegó la expulsión de Hélder Rosario tras una discusión verbal con el árbitro. Esa situación agonizante del conjunto andaluz sirvió para que el Valencia obtuviera otra jugosa ventaja con el gol de Ever. Ahora sí el partido se ponía de cara para el triunfo.
Y el error volvió a hacer mella. Una escapada del Málaga y un golazo de Baptista para poner el 3-3 para alegría de los malagueños y desazón para un Valencia que con dos hombres más no podía sostener el resultado.
La expulsión de Pellegrini, la lucha incansable de los nueve jugadores del Málaga para cerrar todos los frentes y la vergüenza del Valencia para buscar el cuarto gol dieron emoción a los minutos finales.
El equipo gana dando manotazos de ahogado para salir a flote, Emery mantiene en el banquillo a jugadores que luego son claves para la remontada y lo peor es la defensa no logra hacer pie. Muchos problemas y sigue sin encontrarse las soluciones.
Foto:superdeporte.es
Autora: Sandra Vadillo





3 comentarios:
A ver si esta semana continua la campaña pro Emery de la prensa oficialista. A ver cuantos jugadores se pronuncian en favorde su renovación en los próximos días
2:52 AMEl Málaga hizo un partidazo y desde luego no merecieron palmar. El Valencia...todo lo contrario.
1:13 PMPartido emocionante y con final feliz pero yo acabo decepcionado al ver la triste imagen ofrecida contra 9 hombres del Málaga. Hay que mejorar la actitud y hacer las cosas mejor.
8:41 PMPublicar un comentario en la entrada