El penalti salvador
Fue un partido para el olvido donde solo se rescata los tres puntos que permiten descansar en posiciones champions. Desde el punto de vista práctico nos quedamos con el resultado.
Un Valencia que intentó jugar y un Deportivo sin ambición y sin ánimos.

La cuota risueña de este partido tan simplón estuvo de parte del árbitro quien finalizó la primera parte antes de tiempo. Luego rectificó y lo reanudó ante las risotadas de la afición.
La primera parte fue tan insulsa que más de uno desconectó para hacerse una siesta mientras los dos equipos deambularon por el campo pero sin encontrar el rumbo.
El Valencia comenzó con fuerzas y con ganas como es habitual cuando juega de local pero ese entusiasmo le duró aproximadamente unos quince minutos.
El Deportivo mientras tanto se tomaba su tiempo para la reflexión. Cuando visualizó la situación comenzó a jugar con mayor comodidad. El Valencia solo le traía problemas por banda derecha y de vez en cuando Joaquín se antojaba peligroso. La situación era controlable.
Valencia atacaba cuando recuperaba la memoria y en uno de esos arranques llegó la mano de Zé Castro para que Villa convirtiera el único gol de la noche.
Tras el descanso el Deportivo se decidió a arriesgar y a participar un poco más.
El partido no mejoró porque el Valencia siempre hacía alguna jugada errónea y desperdiciaba las oportunidades que tenía. El exceso de toques al borde del área rival agotó la paciencia de la afición.
Al Valencia le alcanzó con el gol de Villa y el Deportivo jugó tan poco que no se entendió la estrategia de Lotina quien tras el partido declaró a la prensa que se sentía satisfecho del juego de su equipo. Sin palabras.
Autora del texto: Sandra Vadillo





