Villa, el gran goleador

El Valencia consigue un excelente triunfo y se consolida en la tercera plaza que otorga el premio de la Champions.
No fue una noche de gran poderío pero si de efectividad. Se logró un triunfo necesario. El equipo fue práctico y Villa demostró una vez más su olfato goleador.
Desde el inicio el Valencia salió mentalizado para ganar y lo consiguió. Careció de lucimientos y le faltó gol pero los tres puntos que son los importantes le permitieron pensar que el tercer puesto es definitivamente suyo.
Fueron quince minutos de un acecho total al Málaga donde todo se hizo a la perfección. Fruto de ese buen juego llegó el gol de Villa. Una gran alegría y una nueva amargura. Tras el festejo, Miguel sufre una lesión y debe ceder el lugar a Dealbert. Una baja que aumenta la lista negra.
El Málaga no llegaba a portería de César y si lo hacía no provocaba sensación de peligro.
Pasó el Valencia un período de transición pero supo recuperar a tiempo el buen juego. Baraja fue una muralla en el mediocampo y la presión constante fue la gran ofensiva para destrozar moralmente al inofensivo Málaga.
La mayor virtud de la primera parte estuvo en que se jugó como un equipo bien estructurado pero se pegó nuevamente de no sentenciar cuando se podía.
Tras el descanso el partido fue más abierto. El Málaga tenía que arriesgar un poco más y lo hizo imprimiendo algunos toques agresivos. El error del Valencia fue ceder protagonismo a los malagueños quienes sin hacer demasiado daño le plantaban cara y le llegaban a las barbas de César.
La afición comenzó a inquietarse y aparecieron los silbidos. Se esperó con ansías el segundo gol que nunca llegó por errores propios y ajenos.
Quizás las quejas de la gente no iban mal encaminadas porque con un poco más de fortuna el Málaga pudo empatar. El sufrimiento constante ya agota a más de uno.
La mayor preocupación cara a los próximos compromisos está en recuperar a los lesionados y prendar una vela a la Virgen para que nadie más termine herido en combate.




