Fútbol sostenible

Mucho se está hablando de la exitosa hazaña que ha conseguido el Levante con una austera plantilla, la cual conllevaba unos gastos milimétricamente medidos y supervisados por su delicada situación económica en proceso concursal.
Algunos titulares de la prensa como el del Levante EMV “modelo de fútbol sostenible” hacen reflexionar sobre el logro del ascenso del Levante a la primera división del fútbol español.
Y yo me pregunto ¿Está el valencianismo preparado para afrontar una temporada con hombres que forman equipo, en vez de con nombres que forman parte del equipo?
La respuesta rápida y poco meditada sería que no. Pero si nos vamos a la primera Liga de Benítez, por ejemplo, y analizamos al equipo la teoría del fútbol sostenible coge fuerza.
Por otro lado, sin desmerecer a Benítez y manteniéndolo en los altares tal y como se merece, la sensación que me da es que la calidad de la plantilla ha ido en aumento y sin embargo, cuanto mejor ha ido siendo la plantilla en estos últimos años, menos logros se han conseguido. Muchos lo achacarán solamente a los “nefastos” entrenadores que hemos tenido en los últimos años. Otros verán que la realidad del Valencia está a expensas de Madrid y Barça.
Yo, personalmente lo achaco a que la tónica habitual, salvo honrosas excepciones, era que los jugadores fueron perdiendo hambre de éxitos y las nuevas incorporaciones no superaban por actitud o por aptitud a los jugadores que había.
Otra reflexión sobre el fútbol sostenible no está sólo en que la grada se conforme con una plantilla acorde a lo que el club puede pagar, sino en ajustar las cantidades que se mueven en el fútbol a la calidad real de los jugadores. El fútbol es ilusión y una plantilla plana que no transmita nada, a priori, es poco ilusionante para el aficionado. Ahí los jugadores es donde tienen que poner de su parte para mantener el “business”. Soldado, tal vez a priori, sea el modelo a seguir, cumple los requisitos de jugador relativamente ilusionante y económicamente sostenible.
Con la crisis que está cayendo, las utopías de este tipo parecen que estén más cerca.



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