Ilusiones rotas, sueños intactos

El Real Madrid se llevo una victoria que a priori parecía dificilísima. Sin sus estrellas de lujo jugo a ser un equipo y lo logro. El Valencia supo remontar en dos oportunidades y estuvo a la altura de su rival aunque al final perdió fuerza. Un partido digno de dos grandes equipos.
Fue una semana muy movida. Todo comenzó con el secuestro de Españeta, la ausencia obligada de Silva y los lagrimones merengues por las ausencias de Cristiano y Kaka. Circunstancias adversas difíciles de digerir.
Los dos equipos jugaron sus fichas a ganador concientes que solo la victoria les servia especialmente para el Madrid un tanto diezmado y con la mala noticia del triunfo blaugrana como una cruz en su espalda. El Valencia se hizo cómplice del mediocampo a las primeras de cambio siendo Marchena y Albelda una muralla impenetrable. Este control permitió las escapadas de Villa y Pablo Hernández complicando el trabajo de Casillas. El aporte de Banega fue decisivo anulando a Xabi Alonso para convertirse en una piedra más del jardín blanco que no florecía. La intensidad del juego fue tal que los nervios estaban al rojo vivo. Se jugaba en apenas unos metros y las defensas caminaban por las cornisas arriesgando casi más de lo permitido. El espectáculo estaba asegurado. Pero el Madrid tiro de su casta para esconder sus carencias y explotar sus virtudes descolocando así al Valencia quien perdió la fuerza inicial.
La reacción de los dos llego en el segundo tiempo cuando se tuvo que arriesgar para llevarse el premio. El Madrid asumió sus riesgos con un Higuain en su mejor versión acompañado por Benzema que para desgracia de los che trajo la lección bien aprendida.
El primer golpe fue del Madrid y el contragolpe de Villa. Cuando el equipo asumía sus errores e iba a por todas otra vez Higuain rompía la ilusión.
El gol del argentino fue decisivo para los blancos dándoles confianza pero al Valencia lo condeno a un cortacircuito constante.
La entrada de Joaquín aporto aire fresco y nuevas fuerzas. Fue entrar y besar el santo. El gol del andaluz recompuso al equipo. Sin tiempo para asimilar el empate Garay hirió de muerte al Valencia quien ya no tuvo tiempo ni fe para jugar a la heroica. Fue la primera derrota en Mestalla y no es fácil de asumir. Todavía hay mucha vida por vivir. Se perdió una batalla, la guerra sigue en pie.
Autora texto: Sandra Vadillo.



