Prohibido tropezar dos veces con la misma piedra


Un nuevo empate, otra frustración y los papeles que se pierden.
El Valencia cometió los mismos errores de siempre y la afición ya quiere achacar los males a un culpable.

Se venía venir y llegó. Fue Maxi quien alegró la vida de los colchoneros y salvó a su entrenador de morir en la hoguera. Un poema fue ver a Unai con cara de no entender lo que había sucedido. Minutos después una lluvia de insultos y reproches le volvieron a la cruel realidad.
El comienzo fue de vértigo con dos equipos al ataque pero que en defensa eran malísimos. Hablamos del Valencia ya que Alexis con sus errores infantiles generaba posibilidades netas de gol para los rivales y la inseguridad de Mathieu hundía en la miseria a todos. Estos regalos los aprovechaban muy bien Forlán, Jurado y el Kun Agüero quien sin pedir permiso marcó el primer gol.
Por fortuna el gol no descolocó al Valencia sino que le sirvió para superarse y buscar el empate. Marchena y Banega tomaron las riendas y el Atlético perdió el equilibrio.
La suerte estuvo a favor del Valencia y en pocos minutos consiguió dar vuelta el resultado. Pablo logró una jugada de lujo dibujando un sombrero sobre Antonio López para dormir el balón en el primer palo.
Casi sin tiempo para respirar Villa consiguió el gol de siempre el que le convierte en ese jugador diferente.
El descanso sirvió para ajustar las defensas y tratar de diseñar un partido un tanto especulativo ya que ninguno quería asumir la responsabilidad del control conformándose con el contragolpe sorpresivo.
Los desajustes defensivos no cesaron a pesar de las buenas intenciones de ambos. Las oportunidades iban en aumento para los dos pero el Valencia tuvo las ocasiones más claras y perdonó.
La salida de Banega, el único que sabía como jugarle al Atlético, provocó el malestar de la afición. Otra vez Unai reemplazaba al mejor jugador vital en el mediocampo.
El cansancio hizo mella en los cuatro fantásticos y Resino uso las últimas fichas que tenía. La jugada le salió de maravilla.
El Atlético adelantó sus líneas y golpeó las puertas de Moyá varias veces hasta que logró su objetivo, un empate con sabor a gloria.
Del Valencia poco que decir. Jugó con fuego y otra vez se quemó. Necesita con urgencia dominar a sus demonios porque de esta manera perderá más de lo que ganará. Emery está siendo observado con lupa y la afición empieza a perder la paciencia.

Autora texto: Sandra Vadillo

Bookmark and Share

Leer más...

No hay que mirar sólo al banquillo

La primera derrota del Valencia en la presente temporada frente el Getafe por 3 goles a 1 encienden todas las alarmas. Llueve sobre mojado y gran parte de la afición en la presente temporada, después del empate frente el Lille y frente el Sporting, apunta al banquillo y concretamente al entrenador cómo máximo responsable.

Los errores de la anterior temporada se repiten en la presentar y gran parte de la afición considera a Unai incapaz de salir de la situación actual.

Apuntar sólo al banquillo es un argumento muy pobre e insuficiente para valorar la gravedad del problema. Los jugadores son parte más que responsable del descalabro frente el Sporting o de la abultada derrota frente el Getafe.

El Valencia es un equipo plagado de nombres que sobre el papel son sinónimo de éxito asegurado, sobretodo de mitad campo hacia delante, la realidad es que la implicación, intensidad, capacidad de sacrificio y sobretodo el talento que se les presupone, en demasiadas ocasiones brilla por su ausencia. Un ejemplo claro y por citar nombres propios es Silva, el cual está con la cabeza en otro sitio, más fuera que dentro del equipo.

A la altura de competición en la que nos encontramos todo debería ser reversible pero el caldo de cultivo que se está cociendo de vestuario hacia dentro hace presagiar que la solución es complicada de que llegue.

Pregunta para navegantes ¿Alguien ve a este quipo remontando un resultado adverso para salvar la cabeza del entrenador, tal y como ocurrió en la era Benítez?


Autor texto: Toni Griñón Bookmark and Share


Leer más...

Un gol no marca la diferencia

Las mismas dudas y las mismas flaquezas de siempre provocaron malestar en la familia valencianista. El equipo no supo aprovechar la ventaja de tener un hombre de más y perdió los papeles.
UN GOL NO MARCA LA DIFERENCIA
Carentes de ideas para sobrellevar el peso del partido, el Valencia perdió dos puntos valiosos. Tuvo todo a su favor: jerarquía, hombres y oportunidades y todo se desvaneció en apenas unos minutos. El empate final tuvo un sabor muy amargo.
Una vez más la estrategia de Emery debió rendirse ante la de su rival. Preciado y los suyos buscaron el ataque y apostaron por sacar provecho del punto débil del equipo local, la defensa.
Valencia salió a jugar como siempre controlando el partido pero dejando hilos sin atar.
En un contragolpe sorpresivo Barral les dejó boquiabiertos especialmente al portero Moyá quien dejó libre el palo corto. A sufrir y remontar, la tarea más difícil de ejecutar.
La reacción fue la correcta especialmente a través de Ever Banegas quien supo distribuir sin fisuras el balón. Su aporte sirvió para que el equipo buscara el empate y tuvo que ser el de siempre quien lo consiguiera. Villa no festejó el gol pero intentó señalar el camino a seguir.
Tras el gol llegó otro regalo: la expulsión de Míchel que abría la puerta de par en par hacia el triunfo, sólo había que entrar sin pedir permiso.
El empate favoreció al Sporting quien intentó defender el punto y cegó al Valencia porque no encontró los espacios para jugar con libertad. Nuevamente el iluminado de Villa aportó su talento para sacar al equipo de la oscuridad.
La entrada de Bilic le dio al Sporting un juego más ofensivo mientras que la sustitución de Banega hizo tambalear al mediocampo.
El error crucial estuvo en el paso atrás para defender la victoria. Se entregó el balón y el Sporting creyó en el milagro y lo consiguió. Premio a su esfuerzo, castigo para quienes se relajaron.
Autora: Sandra Vadillo Bookmark and Share
Leer más...

Democratización vs. Limitación de la concentración accionarial

Tras los tristes acontecimientos sufridos por la entidad, o club o sociedad anónima valencianista este verano por el deterioro en la imagen.
Afrontamos ahora mismo una lucha contra la legislación frente a la que tiene que lidiar el Valencia C.F. y su dichoso segundo apellido impuesto en los años 90 de los que clubes como Madrid o Barcelona (¡oh casualidad!) se libraron.
El Valencia C.F. SAD (en adelante Valencia) ha sufrido previamente dos emisiones de acciones. El último de bastante mal recuerdo para todos, con la concentración de poder y el uní personalismo causado con ello.
Ahora mismo se plantea el tema de democratización del club. Lo cual parece ser que por las fuentes con poder decisorio en realidad es incorrecto, además de que jurídicamente resulta al menos complicado aunque no imposible en la práctica. La democratización significaría que un accionista tuviese un voto independientemente del número de acciones que tenga.
Formula para realizar esto: La Fundación (me remito al interesante proyecto de Savia Nueva, aunque algunos de los componentes de nuevo para el valencianismo tenga poco). A través de adaptar sus estatutos, esta podría regular que aquel accionista que quiera vincular sus acciones a la fundación tenga un voto para dirigir las decisiones de apoyo a una de las propuestas para gobernar el valencia que podría realizarse mediante junta general de accionistas cada 4 años. Así pues se celebrarían unas elecciones previas democráticas en la fundación, que si esta controlase el 51% de las acciones significaría que el proyecto que estas eligiesen sería el que gobernaría el Valencia durante dicho periodo de tiempo, con las revisiones y posibilidad de retirar el apoyo que se estimase y pactase de forma oportuna. Conclusión: Adaptar el funcionamiento de la fundación para democratizar realmente el club.
Lo que se desprende de las declaraciones de las citadas fuentes de poder decisorio en el Valencia, es sin embargo que se va a limitar la concentración de poder. ¿Qué significa esto?
En primer lugar se ha comentado que la intención de la fundación es quedarse un porcentaje llamado de control del 35% aprox. Y que dichas acciones no participen de las decisiones de elección de proyectos para dirigir el Valencia. Por lo tanto significaría que el restante 65% decidiría sobre aquellas cuestiones que se planteen. Aprobar presupuesto, elegir junta directiva, remover a esta, etc…
Pero para que dicho 65% este repartido, es necesario que la venta de acciones que ahora realice la fundación no sea en grandes paquetes de acciones y no vayan mucho más allá del 1%, así como limitar la posterior venta para evitar concentración de acciones. Sí esto se articula correctamente y el 35% que se quede la fundación a modo de mecanismo de control no son utilizadas para las decisiones que el resto del 65% de acciones repartidas entre muchos accionistas se vea anulado, habrá una relativa aunque no plena democratización del Valencia.
Dejemos que el tiempo deje a cada uno en su sitio en la historia del valencianismo y que su nombre deje un buen recuerdo. Desgraciadamente otros se han equivocado y no han dejado en muy buen lugar su nombre.
Ahora otros tienen la oportunidad de algún día decir que ellos consiguieron que el Valencianismo vuelva a poder tener voz real y voto en el destino y el futuro de las decisiones que se realicen.
¿Podrán Llorente, Javier Gómez, Tarsilo Piles y compañía ir con la cabeza bien alta ante el resto de valencianitas que formamos parte de esta entidad?
Autor texto: David Núñez

Bookmark and Share
Leer más...

chedigitalblog@gmail.com www.chedigital.tk. Con la tecnología de Blogger.