De lo malo, lo mejor
El Valencia ha finalizado en la Liga en la sexta posición y jugará la próxima Europa League. Muchos lo consideran un fracaso, otros creen que es lo justo. Ahora es tiempo de descanso y de renovación. Las vacaciones serán un buen aliado.No hubo brillo ni motivación para el último partido de Liga. El Valencia debía ganar y así lo hizo y el Athletic con la serenidad de aquél que no pierde ni gana nada fue un simple partenaire.
Un partido para el olvido donde el Valencia dominó a voluntad y el Athletic se conformó con pequeñas dosis como el juego por alto.
Los goles llegaron de la mano de David Villa como siempre y lo extraño que no festejó.
Quizás sus ánimos no estaban para conformarse con migajas.
A partir de hora toca visualizar a un nuevo Valencia con mayor juventud donde Pablo Hernández o Michel tengan sus minutos como titulares. El recambio y la necesidad jugarán a su favor.
Me quedo con el gesto de Marchena cuando ingresó Curro Torres para despedirse de la afición. El capitán se quitó el brazalete y se lo entregó. Todo un símbolo.
También se marchó Morientes y quizás otros jugaron su último partido.
El fracaso o la imposibilidad de cumplir con las expectativas se refleja en una lupa donde cada uno lo ve a su manera pero tengan la seguridad que ni los jugadores ni el entrenador son los culpables. El mal de la entidad por desgracia pasa por otros lugares muy lejanos al campo de juego y es allí donde hay que encontrar la solución.
No es momento de hacer leña del árbol caído sino de asumir errores e intentar corregirlos. Quienes sigan en el club que lo hagan con responsabilidad y quienes no estén por la labor que den un paso al costado. Siempre se agradecerá el detalle de marcharse.
Se vienen épocas duras de vacas flacas pero con espíritu de lucha y ahora hay jugarse a una sola carta.
Todos necesitamos un descanso para recargar las pilas.
























