15 de marzo de 2009

Mucha fiesta para tan poco fútbol

El único fútbol que se vio anoche fue el que protagonizó Pablo Hernández materializándolo en un golazo que le sirvió al Valencia para no perder el partido. Un jugador que había mostrado el fútbol que tiene en cuentagotas, no beneficiándole las declaraciones de su representante en uno de los peores momentos, se convirtió en revulsivo para el equipo de Unai.
El encuentro transcurrió según el guión que nos tiene acostumbrados el equipo. El Valencia se diluyó hasta desaparecer en la primera parte, fue de más a menos. Cuando aparentemente parecía que el equipo había hecho acto de enmienda en uno de los lastres que lleva arrastrando durante los últimos partidos y estaba serio en defensa, tanto en las internadas del Recreativo como a balón parado, un mal entendimiento entre la defensa y César, lo tiraron todo por la borda encajando un gol de verbena.
A partir de ahí, ya en la segunda parte, Unai buscó el revulsivo sacando a Pablo Hernández y a Michel. Los cambios surgieron el efecto deseado y sirvieron de revulsivo, Pablo ofrecía peligro mediante sus internadas por banda derecha. Fruto de una internada por la banda vino el primer gol, todo un golazo. Después era un quiero y no puedo por parte del Valencia, que ocasionó bastante peligro, pero no logró pasar del empate. Le puso intensidad, corazón y coraje pero no consiguió el acierto necesario para remontar un partido, que si desde un principio lo hubiera jugado como en los minutos finales, hubiera podido ganar, ya que el Recre con un Valencia volcado al ataque se encerró en su área mostrando su vulnerabilidad.
Por encima de los errores defensivos y las carencias en el centro del campo, hay una zona del campo que ya es el momento de que asuman su responsabilidad.
Han corrido ríos de tinta, con motivo, acusando los desbarajustes defensivos y de la inoperancia del centro del campo para defender y para crear juego.
Cuando el equipo está como está, hay jugadores que tienen que mostrar el “plus” que se le presupone por su calidad y con seis partidos consecutivos sin ganar es bagaje más que suficiente para que aparezcan en los momentos determinantes. Silva, desde su lesión no está a la altura que nos tiene acostumbrados y desaparece, como en el partido de anoche. Mata desde que fue convocado con la Selección se ha evaporado como una gota en un incendio. Estos dos jugadores son los que dispusieron de las ocasiones más claras para que el Valencia, junto con un remate de cabeza de Morientes, hubiera conseguido la victoria. Vicente no puede ser jugador revulsivo de veinte minutos, ha de ser jugador de partido completo, la lista podría continuar…
El equipo aguó la fiesta con su fútbol y con el resultado y lo peor de todo es que muestra pocos indicios de mejorar.
Autor texto: Toni Griñón

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